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EL COMIENZO



Tanto su madre, Lucía Gomes "La Portuguesa", como su padre, Antonio Sánchez, influyeron mucho en su vocación. De su padre y de su hermano Ramón recibió las primeras clases de guitarra. Su padre hacía que Paco practicase muchas horas de guitarra diarias durante su niñez. El nombre "De Lucía" quedó ligado a él durante su niñez, ya que, como él mismo cuenta, en su barrio había muchos Pepes, Pacos, etc., y entonces se los identificaba por el nombre de la madre, por lo que él era conocido como "Paco, el de Lucía" en su barrio de Algeciras. Es hermano de artistas flamencos: de Pepe de Lucía, cantaor profesional ya de niño, y del fallecido Ramón de Algeciras, guitarrista también profesional. Ambos han sido miembros de su banda. Durante muchos años le han acompañado en grabaciones y giras, han tenido ellos sus propias carreras en solitario y han trabajado con otros artistas.

INFLUENCIAS Y CARACTERÍSTICAS DE SU TOQUE

Paco de Lucía ha recibido principalmente la influencia de dos escuelas: la del Niño Ricardo, considerado como una de las figuras más destacadas de la guitarra flamenca y el precursor más directo de Paco de Lucía, y la de Sabicas, a quien se considera como el máximo influyente en el desarrollo y perfeccionamiento de la guitarra flamenca como instrumento de concierto (antes, la guitarra era un instrumento de acompañamiento al cantaor).

La contribución de Sabicas en el flamenco es doble: Por un lado, amplía la técnica de la guitarra flamenca (inventó, por ejemplo, la alzapúa en una cuerda y el rasgueo de tres dedos), y por otro destaca como un compositor de categoría, ya que sus obras se caracterizan no por unir falsetas —frases líricas que toca el guitarrista cuando el cantaor deja de cantar—, sino por crear una estructura melódica, rítmica y armónica perfectamente coherente de principio a fin, como en cualquier obra clásica, cosa que en el flamenco nunca se había hecho a excepción de algunas figuras coetáneas (Esteban de Sanlúcar, por ejemplo, en magníficas creaciones como "Mantilla de feria" o "Panaderos flamencos"). Pocas cosas cabe objetar al toque de Sabicas, que gozaba de una extraordinaria técnica con una amplia sonoridad —muchas veces tocaba en los escenarios sin micrófono— debida a su fuerte pulsación y a la enorme calidad de sus composiciones.
La mejor contribución de Paco de Lucía al flamenco es la de haber conseguido popularizarlo e internacionalizarlo, aunque ello haya supuesto muchas veces una merma de la pureza en el toque. Está considerado como un espléndido intérprete por su virtuosismo y su personalísimo estilo, que se puede definir como vigoroso y rítmico. Este estilo se manifiesta en la calidad de numerosas obras del artista. Entre ellas, "Entre dos aguas" (rumba), "La Barrosa" (alegrías), "Barrio la Viña", "Homenaje al Niño Ricardo" (soleá), "Almoraima" (bulerías), "Guajiras de Lucía" y "Río Ancho" (rumba).

Es meritorio además el esfuerzo que ha realizado este artista por dar a conocer el flamenco al público de fuera de España y el haberse atrevido a "darle otro aire" mezclándolo con otros estilos, que, aunque de estructuras melódicas y rítmicas diferentes, pueden congeniar bien con él. Paco de Lucía ha abierto el camino para este tipo de experimentaciones y fusiones del flamenco con diversas músicas, lo cual es sin duda encomiable.

A todo esto, no hay que olvidar que su padre Antonio recibió clases de guitarra de la mano del primo hermano de Melchor de Marchena: Manuel Fernández "Titi de Marchena", un guitarrista que llegó a Algeciras en la década de los años 20, creó afición y escuela, y tal vez influyera en los principios de Paco.

Otro aporte de Paco de Lucía al arte Flamenco contemporáneo ha sido la inclusión del cajón. Este instrumento de la música afroperuana es conocido por Paco de Lucía en Perú a fines de los años 70, de manos de Carlos "Caitro" Soto de la Colina, cajonero y compositor peruano. Paco de Lucía intuye y entiende, al conocer este instrumento peruano, que puede ser una solución a la permanente necesidad de percusión que requiere el flamenco, y lo añade, en complicidad con Rubem Dantas, a los elementos percusivos utilizados en su sexteto de entonces, convirtiéndose el cajón desde ese momento y con el paso del tiempo en un instrumento imprescindible del arte flamenco contemporáneo y,luego, de otras corrientes musicales internacionales.