El Barrio
foto_16256_4.jpg
José Luis Figuereo Franco nace en el barrio más flamenco de Cádiz; el típico barrio de Santa María en junio de 1970 en una Casa de vecinos de la calle Botica número 29. Creció bajo la tutela de la peña flamenca La Perla de Cai, empieza a hacer sus Pinitos con nueve años al son de una guitarra sin acordes.
Estamos ante uno de los artistas más completos de la Andalucía del nuevo milenio. José Luis Figuereo no es solo un interprete de canciones, un compositor, un poeta o un cantautor a la vieja usanza. Puede destacar , y destaca, en cada una de esas facetas pero se hace más grande en el equilibrio con el que ha conseguido desarrollar todas ellas al unísono.
Como poeta, ofrece aires fresco al flamenco. Aunque no cuenta historias concretas, es fácil verse reflejado en una de sus letras. Todo seguidor de El Barrio tiene una canción que parece que está escrita para él. Sus contenidos definen un flamenco más urbano y menos rural, describe conceptos frente a situaciones y priman los sentimientos, no el sentimentalismo. Su lenguaje es formal, lírico pero moderno, cargado de expresiones populares, juveniles y del caló cuando es necesario.
*El viejo verano
Se marchó el amor y con el tus besos, y no volvió..
Ya sabes amiga mía que no nos vimos anoche,
dime que tal te sienta vivir con la ausencia,
que justo los veranos de allá por septiembre,
que maldita la distancia, que injusticia su imprudencia..
Deseaba que esa noche nunca terminara,
más mi cuerpo se ha hecho presa de la somnolencia,
dice que las aventuras son cosas del San Olvido,
que malditos los refranes que se dicen sin conciencia..
No me imaginaba que doliera tanto y tanto
yo que me reía de los Don Juanes y del querer,
yo que al amor cerré mi puerta a cal y canto,
ha llegado la llave que las abre sin querer..
Ahora esta mi mente cargadita de quebranto,
pregunta al destino cuando te volveré a ver,
yo no soy la pena que desespera y esperando,
no veo el mañana sin pensar en el ayer..
Se marcho mi amor y con el tus besos,y no volvió..
Te escribo la presente desde aquel rompeolas,
aquel que nos brindaba aquellos atardeceres,
ya cuento los segundos, los minutos y las horas,
que me queda en esta vida, para poder volver a verte..
Deseaba que esa noche nunca terminara,
más mi cuerpo se ha hecho presa de la somnolencia,
dice que las aventuras son cosas del San Olvido,
que malditas las palabras que se dicen sin conciencia..
Si te sientes sola manda un mensaje con el viento,
yo voy a dejarme la ventana encajada,
por si acaso el mar deja el perfume de tu cuerpo,
y tengo la suerte que me prende la almohada..
Nunca hubo adiós alegre para el pensamiento,
cuando está por medio la ilusión del verbo amar,
yo no soy la pena que desespera y esperando,
por favor amiga no me vayas a olvidar..
Se marcho mi amor y con el tus besos, y no volvió..